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Divagaciones

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Foto: Vivian Maier
Abro los ojos. Caigo en cuenta de que no lo soñé, de que eso que provoca este chuchaqui moral, efectivamente, sucedió. Me incorporo. El gato no deja de maullar. La perra permanece en la cama y ronca, ronca siempre. Bostezo. Camino hacia la sala y lleno el plato de comida del gato. Silencio, pacífico y exquisito silencio.
Paseo con la mirada los rincones de mi hogar. Afuera, el día promete tantas posibilidades que mi cabeza va cerrando una a una, sea por las propias trabas mentales o por la falta de interés. Lo cierto es que me arden los ojos y la luz de la mañana me frunce el ceño, así que me alejo, arrastrando los pies, limpiando el piso de madera con las medias que usé anoche.    
Entro a la cocina, me sirvo un vaso de agua de la llave, y me tomo una píldora de vitamina C,0 en mi afán de prever el futuro y evitar, a toda costa, que un resfrío me cague las mañanas que vendrán, sean o no prometedoras. Dejo el vaso en cualquier lugar, menos en el puesto. A veces me pre…

One shot before we go…

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Descalabro

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Foto: Iván Garcés
Y entonces el cielo se cubrió de gris y comenzó a llover. Atardeceres hechos agua, nostalgia hecha charco. La vida reflejada en una tinaja sucia, que se destroza en la intemperie. El frío carcomiendo recuerdos, mientras los dientes y la mandíbula trituran las palabras no dichas.
Tiritando, mojado, ya estilando de pesadumbre, de hartazgo, camina con la ciudad en hombros quien se creyó inmune a la desidia, al pasar automático de los días. Pedazos de hielo golpean el rostro de la masa gris que circula por su propio laberinto. Ratones de laboratorio condicionados para encontrar su alimento o morir.
Mientras los borrachos de la Guayaquil, chimuelos, zarrapastrosos, lacrados, llenos de algarabía, van en busca de calor a la Plaza del Teatro. Cuerpos inconscientes embadurnados de placer, cebo y sudor. Seres embriagados de lujuria, en un hotel de cinco dólares el punto. Gemidos que afloran por la ventana, increpando a los transeúntes, disfuncionalmente aburridos, frígidos, ator…

El país de la infancia tendrá tu música

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